Eficiencia energética de los electrodomésticos

Nos hemos puesto serios con el medio ambiente, o al menos, ahora un poquito más. Desde hace unos años se ha ido instalando el concepto de “eficiencia energética” en el ámbito de los electrodomésticos, sobretodo en el sector de la compra y venta. Etiquetas como A+ ó C están presentes en todos los grandes electrodomésticos que podemos ver en las tiendas y grandes almacenes, aunque realmente poca gente sepa interpretarlos exactamente: verde es bueno y rojo es malo, hasta ahí podemos deducir instintivamente pero… ¿De qué va esto exactamente?

 

Tras el reglamento aprobado de 2011 sobre la eficiencia energética de los electrodomésticos de gama blanca se puede ver una curiosa etiqueta de colores en los aparatos que están a la venta. Esta medida en su origen estuvo impulsada por el protocolo de Kyoto, aunque pasarían algunos años hasta que se registrase de forma práctica. También estuvo relacionada con el impulso del sector del servicio técnico de reparación, con la idea de poder alargar la vida útil de los aparatos y reducir la contaminación por fabricación. A comienzos de 2012 se estableció en Europa como obligatorio que todos los fabricantes de electrodomésticos de gama blanca advirtieran a sus compradores de datos sobre cuánta electricidad consume su producto, además de agua y jabón en el caso de lavadoras y lavavajillas.

 

La norma tuvo como idea conseguir reducir la contaminación por medio de la reducción del consumo energético -lo que lleva a una menor producción por parte de las centrales energéticas-, pero no fue el único cambio que produjo, sino que impulsó también la obligada renovación de la maquinaria de muchos fabricantes y la forma de producir sus equipos. Al principio produjo un aumento en el coste de producción, lo que como siempre, llamó a algunos detractores. Sin embargo con el tiempo se ha vuelto natural el hecho de producir aparatos de forma “más sana” y los costes de producción se han logrado abaratar, no notando el cliente una diferencia en su precio de compra.

 

Sin embargo, muchos fabricantes crearon una diferencia de precio entre los productos de mayor y de menor eficiencia, alegando al cliente el ahorro que le supondrá comprar los eficientes, que a la larga compensará el mayor gasto en el producto caro. Pero veamos si realmente hay un ahorro en esta idea que nos comentan los vendedores cada vez que vamos a comprarnos un electrodoméstico:

 

Las clases energéticas en un principio se dividieron en las letras A, B, C y D, en un orden decreciente de eficiencia. Pero con la llegada de aparatos cada vez más modernos, la categoría A que era hasta entonces la ideal, pasó a un segundo plano frente a las A+, A++ y A+++, que superaron con creces las marcas que había hasta entonces. Lo cual amplió la lista hasta tener 7 categorías: A+++, A++, A+ A, B, C y D.

Para que podamos hacernos una idea, un frigorífico A+ consume un 20% menos de electricidad que uno A. Uno A++ un 40%, y uno A+++ un 60%. Traduciendo esto a cifras, una nevera clase A+++ te ahorrará en torno a 50€ al año en la factura de la electricidad comparado con una de clase A. Es decir, que suponiendo que su vida útil fuera de 10 años, el ahorro rondaría los 500€.

En las lavadoras los datos son algo más ajustados: la categoría A+ es un 13% más eficiente que la A. La A++ un 24% y la A+++ un 32%. En los lavavajillas los valores son también más apretados: 11, 21 y 30% respectivamente.

 

Ahora, ¿nos compensa económicamente comprar un electrodoméstico más caro que consumirá menos electricidad? Si lo que nos ahorramos con las facturas es mayor que la diferencia de precio, entonces la respuesta es que sí. Un ejemplo práctico: si una nevera cuesta 800 euros y otra 1.100, pero nos hará gastar 500€ menos en facturas, nos habremos ahorrado 200 euros durante los próximos diez años. Y como en teoría los frigoríficos más eficientes tienen una mayor vida útil, habría que sumarle también el ahorro que podamos tener si acudimos un servicio técnico de reparación.

 

Ahora, si pensamos en el medio ambiente… No sólo habrá que tener en cuenta el aspecto monetario ;)

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